HISTORIA

04.09.2017

No se conoce el origen temporal específico de este trastorno. Una revisión de los registros médicos de instituciones psiquiátricas danesas y británicas anteriores a la utilización del diagnóstico muestra que estos pacientes ya existían (Gunderson y cols., 1983; Kroll y cols., 1982). Algunos autores sugieren que esta psicopatología es una consecuencia de los cambios sociales ocurridos durante el siglo XX. Es posible que, en el pasado, las presiones del trabajo manual y las estructuras, actividades de supervivencia y mecanismos que calladamente mantenían esta patología bajo control (Grinker y cols, 1968).

La primera publicación en la que se empleó la designación "limite" fue escrita por Adolf Stern en el término del psicoanálisis en 1938. Este artículo surgió debido al creciente número de pacientes que no podían ser situados claramente en las categorías neurótica o psicótica y que, además, eran refractarios a la intervención psicoterapéutica. Este autor identificó 10 síntomas o rasgos de carácter definitorios de estos pacientes, y algunos de ellos se han mantenido y forman parte de los criterios de las concepciones contemporáneas del trastorno límite (Almansa, 2002). Sin embargo, las referencias a este término se dan mucho antes, y ya en 1684 Bonet se atreve a unir en un único síndrome la impulsividad y los estados de ánimo inestables, lo que denominó como folie maniaco-melancolique (Vicente E. Caballo, 2000).

Seguidamente en 1801 Pinel constató una sintomatología compatible con el trastorno límite denominándolo "manié sans délire". Un antecedente importante lo encontramos igualmente en una descripción realizada por Kraepelin (1921) que reúne los principales criterios diagnósticos del trastorno límite de la personalidad (DSM-IV) (Vicente E. Caballo, 2000). Roy Grinker realizó el primer estudio empírico sobre pacientes límite, publicando "The Borderline Syndrome" en 1968. Por su parte, Reich (1925, citado en Millon, 1998) clasificó a estas personas como sujetos que manifiestan una predominancia de agresión infantil, un narcisismo primitivo y con graves alteraciones del superyó.

En 1981 John G. Gunderson desarrolló una entrevista estructurada para diagnosticar de forma fiable a los pacientes con el trastorno límite. Este trabajo ayudó a que en 1980 se encontrara como diagnóstico oficial en el DSM-III (Gunderson, 2002). En términos generales el trastorno ha pasado de ser una organización de síntomas (perspectiva psicoanalítica), a un síndrome (descriptivamente), para finalmente convertirse en un trastorno de la personalidad. A partir de entonces, el trastorno límite se ha mantenido en el manual, donde cada vez se han ido realizando más investigaciones empíricas sobre el trastorno desde distintas perspectivas. No obstante, para muchos autores sigue siendo un trastorno muy complejo donde queda mucho por descubrir.